2 horas para que “llegaran a nuestros oidos, movieran el aire y crearan sonido”, pero valió la pena. “Los de la musica empiezan a sonar con la intencion de poner a bailar”… cantar y saltar, y lo hicieron.
Escuche canciones que bombardearon diversas emociones “a travez de las persianas de mi mente, de mis recuerdos” haciendo que en los momentos “cuando miro mi vida para atraz” solo pueda pensar en si “es que en realidad ¿soy o estoy?”.
Despues de 2 horas de Cafeta, con los pies cansados, mi voz arronquecida y mi rodilla adolorida, la musica terminó y todo volvió a la normalidad. Fue un exelente concierto.













